lunes, 14 de septiembre de 2009

VALORES PERSONALES

Hubo una vez en que yo había ido al Distrito Federal con mi mamá, al subirnos en el metro sólo había dos lugares uno para mi mamá y uno para mi, pero también se había subido una señora de la tercera edad, yo ya estaba sentada, pero vi que ningún hombre que estaba cerca de la señora se levantaba para dárselo, decidí hacerlo yo.
Me acerque a ella y le dije que se sentara, en cuanto la señora se sentó, se levanto un chavo de unos 17 años y me dijo que me sentará, y yo le respondí que no, que así estaba bien y le pregunte por que no se lo había ofrecido a la señora. Cuando le dije eso se quedó callado y se sentó de inmediato, yo me empecé a reír junto con mi mamá.
VILLANUEVA CHAVEZ HAYDEE ALEJANDRA PRIMERO I

martes, 1 de septiembre de 2009

La oruga y la mariposa

Cuando nace la oruga empienza sin saber nada, pero poco a poco la oruga va aprendiendo de la madre. L a madre le va enseñando a la pequeña oruga para que se vaya preparando, para cuando crezca y saque esas alas y se heche a volar.
La oruga poco a poco va creciendo lentamente y se va sintiendo preparada para dejar de ser una oruja y convertirse en una linda mariposa, la oruga empienza a sentir unos cambios en su interior.
Después la oruga dice que se siente preparada, se sube a un árbol y empienza a hacer su capullo, pasan días e incluso meses para que la oruga cambie y deje de arrastrarse para comenzar a volar.
La oruga después de un cambio drástico en su vida, por fin sale del capullo, pero ahora no sabe como utilizar las hermosas alas que le nacieron. Se siente acorralada sin saber que hacercon ellas, se hacerca una mariposa y le dice:
- Amiga tu sólo dejate llevary estiende tus alas sin importarte que pase- la oruga temerosa le dice - pero, si no se utilizarlas, si me caigo me va a doler mucho- la mariposa le contesta - no te preocupes es normal en la primera vez, dejame confezarte que yo sentía lo mismo, aprendí a caer y a levantarme las veces que fuera necesario-.
La oruga que pasó a ser mariposa le hace caso y estiende sus alas para volar, se cayó una, dos, tres y más veces y esas mismas veces aprendió a levantarse.
REFLEXION:
Nosotros somos como las orugas, sufrimos cambios, como la metamorfosis. También nacemos sin saber nada, pero morimos sabiendo mucho.
No importa los temores que tengas, no importa cuantas veces te caigas, siempre y cuando te sepas levantar.
Estos son algunos casos parecidos a lo que nosotros estamos expuestos en la adolescencia, no te preocupes si te hacen burla o te lastiman, siempre es más importante que te sepas levantar.


Autor: Haydee Alejandra Villanueva Chávez